MANTENIMIENTO Y USO DE LOS PATINES


•  REVISAR LAS TUERCAS DE SUJECIÓN A LA BOTA.

Una vez al mes apretar las tuercas pequeñas que sujetan el patín a la bota y una vez apretadas aplicar un poco de esmalte de uñas para que se queden más fijas.

•  CAMBIAR LAS RUEDAS DE LADO.

En patinaje las ruedas interiores de ambos patines tienden a gastarse con más rapidez que las exteriores. Por ello es conveniente revisarlas con frecuencia y cambiar las dos ruedas de dentro de cada patín al lado de fuera para conseguir un desgaste similar.

•  GIRAR LOS FRENOS.

Por la forma de patinar el desgaste de los frenos es mayor en la parte cercana a las ruedas, por lo que es conveniente girarlos para que se desgaste todo el freno uniformemente y conseguir así una mayor duración de los mismos.

•  LIMPIAR LAS BOTAS Y CORDONES.

Las botas de patinaje son un calzado de piel que hay que limpiar, cuidar y nutrir (y no limpiar sólo cuando hay alguna competición). Lo ideal es limpiarlas una vez a la semana con un paño y posteriormente aplicarle una crema del color de la bota. Para completar esta limpieza, meteremos los cordones en la lavadora y saldrán relucientes.

•  AIREAR LAS BOTAS.

Las botas de patinaje acumulan mucho olor y sudor después de una sesión de entrenamiento; por ello es fundamental airear las botas y no dejarlas dentro de la bolsa o maleta, con el fin de evitar que la piel interior de las mismas se debilite y se rompa como pasa en infinidad de ocasiones. Existen cremas nutritivas para la piel del calzado que pueden aplicarse en la zona interior de la bota para evitar que la piel se debilite.

•  PONERSE CORRECTAMENTE LAS BOTAS.

Con el fin de evitar que se rompa la parte interior de la bota es muy importante aflojar bien los cordones antes de introducir el pie. De este modo el pie entrará perfectamente en la bota sin tener que forzar la parte trasera de ésta ni tener que ponerse de pie para hacer fuerza y conseguir que el pie entre. Esta mala costumbre, muy habitual en todos los patinadores, de introducir el pie en la bota de manera forzada conlleva, en la mayoría de las ocasiones, a la rotura de la piel interna de la bota.

Es aconsejable abrocharse con fuerza los cordones y no saltarse ningún enganche para conseguir una correcta sujeción del pie dentro de la bota y de esta forma evitar un gran número de lesiones.